7.11.09

Intermedio

Ahí estoy, caminando en busca de la dirección.
En mi faceta de reportera, tengo una entrevista que hacerle a las 8 de la noche.
La numeración de esa calle es fatal, yo busco el número 42 interior 6, comienza en el 18, le sigue el 4, casas sin números, paso por el 160 y la calle termina en el 20, sin asomar jamás el 42.

Supongo que es ese edificio medio viejo con el saguán entreabierto, no tiene número y en el que debiera estar un timbre hay recortes de planisferios....

¡que más da!

Entro

No me extraña que lo primero que encuentre en el patio principal es un escusado sarroso con un escueto árbol dentro de él.
Duchamp metió un urinario al museo.

Subo unas escaleras, pues el primer piso con sus puertas de madera colonial humedecidas viejas y pesadas y las corcholatas incrustradas en el piso,parece deshabitado.

El segundo piso parece un hospital, parece más bien la sala de espera de un hospital....es aséptico, el piso es de vitroblock, impecable; hay utencilios, mesas de aluminio, una camilla, sillas de espera, un altar al niño dios enfermero rodeado de recortes de monografías en las paredes (¿?)

Seguramente que este piso no corresponde...¡momento! ¡una puerta!
toc toc


nada.

Esta bien, subiré.
Escaleras angostas, tal como se describen en el cuento de Alicia y el conejo neurótico. Al final el túnel se vuelve angosto y es coronado por una pequeña puerta. Toco...
Nada

Alcanzo a ver que hay alguien adentro, se mueve pero no abre.
¡maldición! comienzo a sentir nervios
vuelvo a tocar
toc toc



Nada y otra vez la maldita silueta...

Veo a mi derecha un pequeño pasillo y otra puerta.
Me dirijo (ídem)...
Solo se escucha un juguete con la batería desgastada...
¡que rayos!
¿Esto es una broma?
Subo el último tramo de la escalera impulsando una pierna con la impotencia de no hacer nada contra el reloj y la maldita adrenalina en los dientes apretados y nerviosos.

Me asomo por una ranura y observo que es la azotea, muchos cactus, esculturas en fierros tipo art povera metidas en macetas y a lo lejos el techo de dos aguas del patio correspondiente al piso que parece hospital y del que cuelga una esfera de espejos, como la de las discos....
¡p-u-t-a m-a-d-r-e!
Bajo la escalera y vuelvo a tocar, veo la silueta y pienso que la tipa está sorda....
percibo un olor a muebles viejos, humores de casa antigua y gatos ronroneros llenando los huecos vacíos de un gran librero desordenado.
Mi teléfono no tiene recepción.
Esto es como una especie de malviaje.
Me largo.
Bajo las escaleras, una niña...su madre...rastros de vida inteligente.
Señora buenas noches ¿sabe si aquí vive Lorena Orozco?
-No conosco a nadie con ese nombre.
-Gracias.

Me largo con la sensación de que si volteo veré como esa señora entra a su casa atravesando la pared.

Salgo del edificio, vuelvo a caminar por la calle y como arte de magia aparece el número 42. ¡¡¡p..ppero cómo!!!

Pues chiquitito el muy cabronete, chiquitito como caquita de pajarito.....

Toco el timbre, interior 6.

Se escucha la voz del interfon: ¿quiéeen?

-¿Lorena?
-Sí
-Hola soy yo.
-¡Ah claro!,pasa.

Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip.

2 comentarios:

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

... ...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazon
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesia ...


AFECTUOSAMENTE
SENSACIONAL DE LENGUAS DE GATO




jose
ramon...

Urania Ainaru dijo...

Bienvenido y gracias por tus lindas palabras.

蝶