Tengo dias de estar acostada, la almohada ya me molesta, los riñones y la cabeza me duelen. Apenas puedo ver la luz, siento un ahogo y cierro la pesada cortina de terciopelo que alguna vez fue de color vino o cafe y que hoy luce desgastada y polvosa, lo unico que deseo es la oscuridad.
No he comido, el alimento se convierte en una masa seca al atravesar mi garganta, el agua me quema el cogote cual si fuera un liquido mortal.
Ella ha estado sentada fielmente durante dias frente a mi cual perro guardian y sigue sentada en esa misma guardia aun despues de dos semanas, no me deja de acechar, no parece tener prisa por irse, tiene toda la paciencia como si la eternidad fuera su protector.
Yo ya no soporto ese manto oscuro que es su sombra y que derrama como cobija fria sobre mis pies, los congela y mi paciencia se termina. El sudor frio recorre mis mejillas pero mis piernas estan muy debiles para detenerse en ellas mismas, mucho menos podria correr o gritar pidiendo el auxilio.
Me determino a hablar pues no soporto ese sofocamiento de las palabras, finalmente le digo: -llevame-
Entonces se sonrie, mas y mas, hasta terminar en la carcajada.
Finalmente se levanta, me mira, de su garganta surge el graznido del cuervo.
-No- me dice -Eres demasiado torpe, no has aprendido aun nada de lo que debieras haber aprendido en vida-.
Se levanta de la silla y de pronto la pesada cortina cae al piso como telón que anuncia el final de una mala función, sin aplausos, en un momento de distracción vuelvo la mirada a la silla y ella no esta, en su lugar ha dejado un rayo de sol, el tan añejo y crudo sol que habia olvidado.
Me ciega y me cuesta trabajo adaptar el ojo a la luz, cuando logro recuperar la vision estoy sentada en la mesa del comedor junto con mis padres y mis hermanos..Todos me miran. -¿Donde andabas?-me pregunta burlona mi hermana, se volvio a ir dice mi hermano mayor sonriendo, todos carcajean, mi madre esta furiosa conmigo porque siempre me distraigo a la hora de comer, yo sostengo una cuchara vacia con la mano izquierda cerca de mi boca, la crema de espinaca se ha derramado salpicandome la ropa y mi mirada al vacio regresa. -me fui lejos- les contesto. -me fui lejos-.
14.11.07
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2 comentarios:
Paradójicamente cuando vi el título primero leí "cuando la mirada se va al vicio a la hora de comer"
chales
Seguido me pasa que leo mal las cosas, creo que se llama dislexia ¿o como?.. No se, pero gracias por visitarme y que envidia, tiene mucho tiempo que no me encuentro tirado un billete.
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